domingo, agosto 21, 2011

Crónica Etapa 7: Melide - Pedrouzo

 Iniciabamos nuestro séptimo día de camino, salimos de Melide bien temprano, cuando todavía no se veian las marcas del camino, algunas incluso tapadas por los coches de la que gente que había venido a las fiestas del pueblo, los cuales estuvieron haciendo ruido toda la noche.  El Sr. Rafael nos dejaba la noche anterior, nos dijo que el camino lo continuaría más lento, con más calma, y por otro lado José necesitaba dormir algo más, el pulpo indicaba el final del equipo, la compañia era de dos, asi que salimos mi hermano y yo solos.

 
Yo bebiendo en la fuente de Raído
 

El camino se hizó sencillo, algo apurado por la calor, que necesitaba de vez en cuando algo para refrescarme, pero dentro de la normalidad. Cuando llegamos a Santa Irene, con 30.76 kilometros ya recorridos ese día, nos encontramos con el grupo tan famoso del albergue de Melide que habían salido a las tres de la mañana, un grupo formado por 27 personas, que habían decidido parar en un albergue que tan solo disponia de 35 plazas, así que lo dejarían completo. Lo que nos jodio a mi hermano y a mi, es que dijerán que todavía no estaban todos, que faltaba un grupo con los niños por llegar pero que tenían la plaza guardada, al igual!! el último que llega se la come, si no llegas antes que otro peregrino no puedes reservar lugar, todos somos iguales en el camino, y todos vamos justos de fuerzas. 

 Fuente en Santa Irene

Lo peor de Santa Irene es que era un lugar que no tenía nada cerca, con un restaurante apartado, así que llamamos a José para conocer cual era su situación. Allí estuvimos esperando hora y media, pero no aparecia, y veiamos como desfilaban los peregrinos hasta el siguiente pueblo pasado Santa Irene, Pedrouzo, así que cansados de esperar decidimos avanzar. Era demasiado tarde, no sabiamos donde estaba el albergue, era una situación como Pekin Express buscando la bandera, parejas de mochileros buscando el albergue. Cuando llegamos al municipal nos dijeron que tan solo habia una plaza, sino deberiamos ir al polideportivo, cosa que no me atraia mucho la idea, así que nos alojamos en la Porta de Santiago, albergue privado, que nos costo 10 euros a cada uno, pero con unas instalaciones muy correctas, y donde pudimos descansar bien.

Alli nos acomodamos, duchamos, y comimos en el restaurante que quedaba justo enfrente del albergue. Supimos que José mientras caminaba hacía Pedrouzo se cruzo con Rafael, y que había continuado el camino hasta Santiago Compostela. José por su lado consiguió una plaza en el albergue municipal, ya que muchos peregrinos abandonaban este después de ducharse, animados quizás con las cercania a la que quedaba Monte do Gozo o Santiago de Compostela. Tambien supimos que nuestro amigo Miguel habia continuado el camino desde Portomarín a Airexe. Nosotros pasamos alli la tarde, en un pueblo más grande de lo normal, pero no tanto como Melide. Así que esa tarde fué la de los reencuentros con la gente que nos habiamos cruzado durante esos seis días en el camino; los chicos de Zamora, Adam, el chico de Badalona que llevaba a su perrilla, Joaquin "el peregrino de la niebla", etc.Sobre las siete de la tarde me llego el sms de Rafael, ya estaba en Santiago, 50 km en un día. A nosotros nos tocaba descansar para la última etapa, tras habernos clavado en ese día 33.50 km.