martes, octubre 17, 2006

12º día - El este de Tokyo

27 de Septiembre - Shinjuku / Shibuya / Roppongi

La lluvia parecía que nos iba a dar una tregua de buena mañana, pero al final no fue así. Tonino debía mantenerse durante un tiempo dentro del ryokan para efectuar el cambio de habitación, y con todo el material que tenia no sabíamos cuanto podría tardar, así que Chuck y yo salimos hacer las visitas del día.

Tras ir a comprar nuestro desayuno, el mío compuesto por un Van Houten Cocoa, y un Kit Kat White, y Chuck creo que ese día se pillo un bocadillo de patata. Así tomamos el metro en dirección Shinjuku, donde nada más llegar nos tuvimos que meter dentro de un centro comercial, allí estuvimos dando vueltas, y ya empezamos a picar algo en la sección de videojuegos, dos juegos de GC y unos stylus muy majos del New Super Mario Bross.


Al salir vimos dos enormes edificios, se trataba del Nomura y Mitsuii Building. Así que nos metimos en unos de ellos, una vez encontramos lo que creíamos que era el ascensor principal subimos, pero para nuestra sorpresa iba un cocinero con material, y aquello era un montacargas. Así que subimos con él hasta la planta 50, sin este decirnos nada al vernos con la cámara de video en la mano. Una vez llegamos Chuck se bajo y yo me quede dentro diciéndole que entrara, que aquello era la cocina, pero las puertas se cerraron y nos quedamos separados por unos pisos. A mi me bajaron hasta la planta baja, allí no sabia si volver a subir, o si este bajaría por otro lado, a saber si nos volveríamos a encontrar. Menos mal que una vez subí de nuevo y allí estaba. En la planta del edificio solo había restaurantes lujosos, y si hubiera hecho buen día podríamos haber visto algo de la ciudad, pero por desgracia nada de nada. Al salir del edificio fuimos al otro, a averiguar que había por allí, pero una vez llegamos a la planta de arriba un hombre nos dijo que bajáramos, así que aquí no pudimos hacer nada.
Tras la visita a los rascacielos fuimos dando una vuelta y nos encontramos con la figura de LOVE, donde aprovechamos para hacernos unas fotos ahora que la lluvia había cesado. Una vez nos cansamos de dar vueltas, y no encontrábamos parada de metro alguna volvimos por donde habíamos venido, y allí cogimos la línea Yamamote dirección Shibuya.
Hachiko
Al salir de la estación nos encontramos con mucha gente, y el gran cruce, del cual no pensábamos que fuera este, ya que lo veíamos algo pequeño, al menos yo. Mientras dábamos vueltas nos cruzamos con Hachiko, siempre rodeado de gente, pero con el que me pude hacer una foto a solas. Después de esto fuimos buscando un sitio bueno para comer, queríamos cambiar un poco con el resto de días, al final acabamos un restaurante con cinta, y donde pudimos comer bien pero algo intranquilos porque el tema de los precios no lo tenían muy bien explicado para los turistas.
A la tarde nos acercamos a un Mandarake, en busca de algunas de las figuras que me habían encargado, pero no encontraba nada, y aparte nada que me llamara la atención a mí. Tras ello fuimos a una tienda de música, HMV, donde Chuck se dejaría todo lo que llevaba para llevarse como unos cuatro cd’s. Una vez salimos, fuimos paseándonos por toda Shibuya, buscando un cruce algo más grande del que habíamos visto una vez salimos de la estación, pero al final nos dimos por rendidos, y convencidos de que era aquel.
Cruce de Shibuya
Al volver al ryokan nos reunimos con el resto, donde decidimos salir después de cenar, así que eso hicimos, fuimos a comer algo, y después un viaje en metro hasta Roppongi.

Una vez llegamos nos sorprendió Chuck y a mi la zona, y es que demasiado gorila extranjero invitándote a los locales, aquello no aprecia para nada el Japón que habíamos visto hasta el momento. Al final acabamos en una discoteca que se llama Vanilla, donde pasamos toda la noche rodeados por japonesas guapísimas, y pasándolo también bien con los japos que había por allí. A eso de las cinco de la mañana se acabo la fiesta, el local cerraba, y al salir vimos las famosas señoritas que te dicen lo del massage.

El plan para ese día era descansar, pero yo tenia que ver la Torre Tokyo, así que descansaría un poco cuando llegara al ryokan, para después afrontar otro día de visitas esperando que la lluvia continuara sin hacer acto de presencia.