miércoles, julio 11, 2012

Crónica Roma: día I

Así comienza nuestro viaje a la capital italiana, tras un día de trabajo, llegar comer corriendo, y salir pitnado hacia el aerpuerto al cual llegamos sobre las cinco de la tarde, ya que nuestro vuelo salia a las 19.15, así que a hora de pillar los billetes tuvimos que esperar la enorme cola que siempre hay en las ventanillas de vueling, y para colmo tocarnos el estupido que pone pegas para todo, conseguimos los billetes y pasar el control. Una vez dentro nos fuimos a esperar hasta que nos pusieran puerta de emabarque, cosa que la cual tuvimos que esperar cerca de hora y media, y al final salimos con un retraso de unos 20 minutos.

El vuelo para que, demasiado aparatoso, parecia que estuviera en el cumpleaños de un niño, o como ultimamente se ponen las salas de cine, la gente la cantidad de ruido que hacia comiendo, y el personaje que tenia en el asiento trasero parecia que no habia comido en siglos. Una vez llegamos al aerupuerto, por cierto el cual esta muy mal montado, porque para salir de alli tardas un mundo, buscamos la estación de tren, hasta que dimos con ella, esperamos para comprar el billete para el Leonardo Express, que barato no es, son unos 14 €.

Tras 40 minutazos conseguimos llegar a la estacion de Termini, muy cerca del hotel, pero claro sales en un lugar infestado por los desechos de las sociedad, es como salir aqui en Ronda Sant Antoni o Paralelo, plagado de gente con malas pintas, asi que con maleta firmemente agarrada, y con paso ligero nos orientamos y alli estaba, justo a la lado de Santa Maria Maggiore, el Hotel Gallia, nuestro refugio durante los próximos tres días.

Tras dejar el equipaje, y siendo ya sobre las 22 de la noche fuimos en busca de las cercanias un restaurante para cenar, pero la mayoria ya tenian la cocina cerrada "Chiuso", menos mal que encontramos el "Aquila Nera", en una terraza arrebentar de gente, nos sentamos y comimos algo. Aunque yo tuve una mala eleccion, elegi una peperoni, pero el camarero me pregunto a la italiana o amercianca, elegi italiana, caso error, debería haber sido al contrario, ya que la que me trajeron era de pimiento, y no la peperoni que comemos aqui. Tras eso, volviendo al hotel el primer gelatto, riquisimo.  

Así es como fueron nuestras primeras horas en la capital italiana.